abril 21, 2009

La vida


Natalia sonrió, dijo una frase tranquilizadora refiriendose al tiempo, la noche era muy clara, y se sentó frente a su máquina de coser. Acomodó pantalones y controló la aguja. Vio a Isabella que cabeceaba resistiéndose al sueño, insólitamente no se había desternillado de risa ante Giacinto, y le ordenó que se fuera a dormir.

Impulsó el pedal con el pie. Cuando la rueda giró y la aguja cayó y subió sobre la tela, Luisa que miraba su rosro concentrado, comprendió que a veces la vida inmutable no se aguanta y se elige a un ser, el primero a mano, para no sufrir de soledad y penuria...


El mar que nos trajo. Griselda Gambaro

1 comentario:

  1. aiiis... yo quiero leeer ese libro.!! con esa pequeña probadita me dieron inmensas ganas!!!... no se si son mis nervios.. pero ese fragmento me recordó el libro de "Ninguna eternidad como la mia".... el cual amé.

    Besitos pinche liliana.. mandame un pearcing y su pearceador.. jajaja que quiero, quiero!!

    ResponderEliminar